Uno de los errores más caros que se repite en Osorno es colocar un pavimento rígido sin verificar la estabilidad volumétrica del suelo de fundación. La presencia de suelos volcánicos, como el trumao, genera cambios de volumen con la humedad que fracturan las losas en pocos inviernos. En nuestra consultoría analizamos la capacidad de soporte y el potencial de bombeo antes de definir el espesor. Esto implica ejecutar ensayos de CBR vial en terreno natural para no sobredimensionar ni subestimar la subrasante, y verificar el contenido de finos mediante granulometría que descarte materiales susceptibles a la helada. Un paquete de transferencia de carga bien calculado desde la etapa de diseño evita el escalonamiento entre losas, patología recurrente en accesos industriales y calles de la zona sur. Integrar la norma AASHTO 93 con los datos climáticos locales de Osorno es la única forma de garantizar un periodo de servicio superior a 20 años sin mantenimiento mayor.
En Osorno, el 80% de las fallas prematuras en losas de hormigón provienen de una subrasante con drenaje insuficiente, no de la mezcla de concreto.
