Un edificio institucional de seis niveles en calle Mackenna presentó, durante los sondeos preliminares, una capa de ceniza volcánica limosa de más de 18 metros antes de tocar el estrato de cancagua competente. La carga de columnas superaba las 250 toneladas y una zapata aislada generaba asentamientos diferenciales inaceptables para la norma NCh433.Of1996 Mod.2012. En ese escenario diseñamos una solución de pilotes de hormigón armado in situ, perforados con encamisado metálico recuperable para evitar desmoronamientos en la fracción no cementada del depósito piroclástico. La capacidad por fuste en estos suelos derivados de ceniza es baja, por lo que la punta se empotró en el horizonte de cancagua compacta, verificando la carga última mediante correlaciones con el ensayo SPT ejecutado a profundidad. En Osorno, con una precipitación media anual cercana a los 1.300 mm, el control del nivel freático durante la perforación define la estabilidad de la excavación y la integridad del pilote.
Empotrar la punta del pilote en el horizonte de cancagua bajo Osorno es la diferencia entre una cimentación que deriva milímetros y otra que compromete la estructura.
